Analizan el rol del “colesterol bueno” en la protección del infarto

Un estudio publicado en “The Lancet”, una revista médica británica, afirma que tal vez el HDL no cumpla un rol fundamental en este aspecto. Sin embargo, sus responsables sostienen que igualmente es importante mantener bajo el colesterol “malo” o LDL,  así como también elevar el del mencionado lípido, a fin de contar con un adecuado biomarcador para predecir el riesgo.

El colesterol HDL o “bueno”, como se lo conoce habitualmente, tiene –según diversos análisis- un comprobado efecto beneficioso sobre las arterias, dado que “las limpia” liberando el espacio que ocupa el colesterol LDL o “malo”.

Aún así, recientemente un equipo de investigación que analizó datos clínicos de 115 mil personas, llegó a la conclusión de que tener alto el colesterol bueno no necesariamente disminuye el riesgo de infarto.

“Lo que decimos, concretamente, es que un mayor nivel de colesterol bueno no implica necesariamente que el riesgo de sufrir un ataque al corazón sea menor”, expusieron los responsables de la experiencia cuyas conclusiones se exponen en la reciente edición de “The Lancet”.

“No obstante, el colesterol bueno sigue siendo un adecuado biomarcador que predice la probabilidad de tener un ataque al corazón. Esto quiere decir que más allá de que el colesterol bueno prevenga o provoque enfermedad, definitivamente es útil para de alguna manera predecir lo que va a pasar en el futuro”, comentó el Dr. Roberto Elosua, coordinador del grupo de investigación en Epidemiología y Genética Cardiovascular del Instituto de Investigación Hospital del Mar (IMIM) de España.

¿Cómo se hizo el estudio?

Para poder llegar a una conclusión adecuada y a la vez eliminar factores que pueden alterar los resultados, ya sean éstos ambientales o producidos por el azar, se realizó un tipo de análisis genético llamado de aleatorización mendeliana.

Concretamente, se trata de una relación en triángulo que vincula una variante genética asociada con un marcador -en este caso colesterol- con una enfermedad (la cardiovascular). En caso que existiera una asociación causal, la variante genética debería asociarse con la enfermedad.

Entonces, para comprobar si efectivamente existe esa relación entre el nivel de colesterol y el infarto, los científicos utilizaron como instrumento un polimorfismo de un gen lipasa (una variante genética) que tiene un impacto muy fuerte sobre el colesterol HDL aumentándolo.

Debido a que poca población tiene esta variante en sus genes, se sabe que estas personas deberían tener 13% inferior de riesgos de sufrir un ataque cardiaco.

Sin embargo, tras analizar los infartos producidos y compararlos con los sufridos por personas sin este componente genético, se comprobó que la variante genética no ofrecía una protección cardiaca.

“Indudablemente se trata de un estudio muy llamativo, no sólo por la cantidad de personas involucradas, sino porque además postula que no existe un beneficio aún cuando se tenga el colesterol bueno elevado. Sin embargo, como se trata de un método muy novedoso, sus resultados no pueden extrapolarse demasiado. Por otro lado, las conclusiones son bastante polémicas, con lo cual deben ser cotejadas con experiencias venideras para poder llegar a conclusiones definitivas”, sostuvo el Dr. Alfredo Lozada, médico del consultorio de Cardiología del Hospital Universitario Austral (HUA), y uno de los mejores especialistas en Lípidos, no sólo de la Argentina.

En consonancia con los realizadores de la experiencia que afirmaron que esta metodología de estudio tendía a echar luz y a establecer directrices sobre las políticas sanitarias, aún hay que seguir investigando; el Dr. Lozada completó la idea: “Evidentemente, una vez que los resultados sean cotejados o al menos comentados por diversos especialistas, la discusión va a evolucionar hacia qué es mejor: un HDL alto o un HDL que funcione muy bien”.

En la misma línea, la Dra. Carol Kotliar, médica del staff de Cardiología, especialista a cargo del Centro de Hipertensión Arterial del HUA, postuló: “El tema es muy importante en especial porque da lugar a malas interpretaciones por parte de los pacientes, debido a que no es correcto decir que tener HDL alto no se asocia a un menor riesgo cardíaco, y que por ende no sirve adherirse a estrategias para elevarlo. Lo que dice la investigación, en cambio, es que la interpretación del valor de HDL debe hacerse con más herramientas para saber exactamente su relevancia en cada situación”.

Fuente: http://www.hospitalaustral.edu.ar/novedad.asp?iNoticia=701

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