¿Con la leche materna alcanza?

¿Con la leche materna alcanza?Porque el bebé no aumenta de peso lo que se espera para la primera etapa de vida, porque la madre debe volver a trabajar y no sabe (o no quiere) extraerse leche para dejar a su hijo y así mantener la lactancia aun no estando en casa, o por la causa que fuera, dos terceras partes de las familias incorporan leche no materna en la alimentación del bebé antes de los seis meses.

“No tenía leche suficiente”, suele escucharse a menudo como explicación a por qué un niño toma mamadera a poco de nacer. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en su recomendación de salud pública que sugiere que durante los seis primeros meses de vida los lactantes deberían ser alimentados exclusivamente con leche materna para lograr un crecimiento, un desarrollo y una salud óptimos”.

“A partir de ese momento –según el organismo–, a fin de satisfacer sus requisitos nutricionales en evolución, los lactantes deberían recibir alimentos complementarios adecuados e inocuos desde el punto de vista nutricional, sin abandonar la lactancia natural hasta los dos años de edad, o más tarde”.

E insiste: “La lactancia natural exclusiva puede practicarse desde el nacimiento, salvo el caso de algunas afecciones médicas, y si se practica sin limitaciones, propicia una abundante producción de leche”. He allí el quid de la cuestión. “Si se practica sin limitaciones, propicia una abundante producción de leche”.

Es que la leche materna se produce “a demanda”, de ahí que cuando durante los primeros meses de vida la recomendación médica es ofrecer el pecho al bebé “a libre demanda” es ni más ni menos que eso: ponerlo a mamar cuantas veces quiera, de día y de noche.

Así y todo, Infobae quiso saber cuándo la lactancia materna puede resultar insuficiente y sea necesario reforzarla. “Nunca”, respondió el médico pediatra Esteban Carmuega, director del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni). “Son escasas las excepciones que justifican la regla general de que la lactancia materna es completa”, aseguró el especialista, quien detalló: “La leche de madre es complementada naturalmente alrededor del sexto mes con alimentos, en una progresión que indicará cada médico, y los niños crecen saludablemente sin necesidad de agregado de otra leche”.

Y sobre la justificación acerca de que el niño no aumenta lo suficiente de peso, explicó que “en sus nuevas curvas de crecimiento la OMS definió un patrón de crecimiento de los niños alimentados por leche de madre que es diferente al de los niños alimentados con fórmula y frente a los viejos patrones parece que el niño amamantado crece menos, pero en realidad lo hace de acuerdo a su potencial genético”.

En la misma línea se expresó María Luz Aguiló, asesora de la Liga de la Leche, quien en diálogo con este medio reforzó la idea de que “en general la leche materna no es insuficiente; si el bebé no aumenta de peso lo suficiente primero, hay que ver qué tabla usa el médico para medir el crecimiento y en segundo término, evaluar la técnica de lactancia hablando con la mamá”. Para ella, “todas las mamás pueden amamantar y tienen suficiente leche para su hijo”.

Consultado sobre cuáles son las principales causas por las que se da mamadera durante los primeros días de vida a un recién nacido, Carmuega destacó que “no son razones médicas”. Y sin embargo, dos terceras partes de las familias incorporan alimentos antes del sexto mes.

“El principal alimento introducido en forma temprana es la leche de vaca, pese a que tiene exceso de proteínas y condiciona un crecimiento en peso acelerado los primeros dos años de vida”, explicó el especialista, quien puntualizó: “Al ingreso escolar los niños que recibieron este exceso de proteínas tienen riesgo metabólico mayor (aumento de colesterol, presión, respuesta insulínica) y hoy este tipo de complicaciones comienzan en la infancia”.

El especialista consideró que “las causas de la caída de la lactancia materna exclusiva dependen de un fenómeno cultural y laboral, no son exclusivamente médicas”. Y enumeró: “Madres que deben regresar a su trabajo y no cuentan con lugares para extraerse leche de manera higiénica, falta de legislación que permita una licencia de la madre que garantice la lactancia, o bien falta de información”. Y en ese sentido, recomendó que “cuando la lactancia, por razones que no suelen ser médicas, no puede ser llevada a cabo, no debería incorporarse leche de vaca sino fórmulas apropiadas a cada edad. Existen en el mercado diferentes marcas diferenciadas por niveles 1, 2 y 3, que marcan el grado de transformación progresivo que tiene el organismo del bebé”.

Tras asegurar que “la incorporación de leche de vaca antes del año es inapropiada y la incorporación de sólidos antes de los seis meses también”, Carmuega destacó que no hay razones de peso para alterar el esquema propuesto por la OMS de “lactancia exclusiva seis meses e incorporación progresiva de alimentos de calidad nutricional en simultaneidad con la lactancia”.

En ese sentido, remarcó que desde los centros de salud debe promoverse la lactancia materna capacitando a las madres e incentivándolas a poner al chico al pecho durante la primera hora de vida, también llamada “la hora sagrada”.

¿Se puede mejorar la producción de leche materna?

“En general se produce más poniendo al bebé más seguido a mamar. La leche se produce por la demanda”, aseguró Aguiló, quien hizo hincapié en ofrecerle el pecho al bebé “ante la primera señal de hambre”. “Cuando, aún dormido, notamos que sonríe o mueve los ojitos, es momento de levantarlo y ponerlo a mamar”, describió la mujer, quien aseguró que “cuando el niño llora o se chupa la mano ya es señal tardía de hambre y significa que la mamá lo pone menos al pecho de lo que necesitaría, y por ende va a producir menos leche que la que ese niño requiere para su correcto crecimiento”. Según la experta, los bebés deben mamar entre 15 y 18 veces al día, y si en vez de darle chupete se los pone a mamar, se produce más leche.

Alicia Mollo es licenciada en Psicología y capacitadora en lactancia y dio a Infobae el único secreto para mejorar la producción de leche materna: “Poner al bebé a mamar”. “Si un niño no aumenta lo suficiente de peso, seguramente haya un problema de técnica, no se prende bien, mama con poca frecuencia o la toma no es eficaz. Si hace pausas o se duerme en medio de la toma, hay que estimularlo para que siga mamando”, aseguró.

Eso en lo que respecta al bebé. “Por su parte, la mamá debe tomar suficiente líquido (preferentemente agua, entre dos y tres litros diarios) y especialmente mientras da el pecho; alimentarse bien, amamantar en un ambiente tranquilo, descansar lo suficiente e intentar evitar situaciones de estrés”, recomendó Mollo, para quien es relevante “darle el tiempo al bebé para que ‘vacíe’ la mama antes de pasar al otro pecho”. En este último punto, veinte minutos de cada mama y que no transcurran más de tres horas entre que comenzó a mamar y la siguiente toma suele ser la recomendación general.

Mujeres con pechos pequeños o tipos de pezones de los que tienen “mala prensa” para la lactancia, llegan a ese momento de sus vidas con poca esperanza de lograrlo.

Básicamente, existen tres tipos de pezones: normal (cuando sobresale unos milímetros de la areola en su estado normal y aumenta sin problemas por ejemplo ante un cambio de temperatura o la manipulación táctil), plano (a veces se confunde con la areola, pero sí reaccionan ante la estimulación y pueden volverse normales durante la lactancia) e invertido (tienen una apariencia de hoyuelos, ya que están hundidos).

Consultada sobre en cuánto influye el tamaño de los pechos de la madre en lograr una lactancia exitosa, Aguiló fue contundente: “Cero. No importa el tamaño del pecho. Hay mamás con pechos chicos que producen mucha leche y mujeres con pechos enormes que producen menos”.

Y sobre si el tipo de pezón condiciona la lactancia, aseguró que “durante muchos años se habló de los tipos de pezón y se aconsejaba a las mujeres formarlo mediante masajes antes de que nazca el bebé, pero ahora se sabe que poner al niño a mamar dentro de la primera hora de vida ayuda a que el bebé ‘se prenda’ sin problema”.

Para dar más argumentos aún a las madres que deseen amamantar y se sientan desmoralizadas por estas cuestiones, Mollo enfatizó: “Ni el tamaño del pecho ni el tipo de pezón influyen en una lactancia exitosa. El pezón lo forma el bebé con la areola, lo importante es lograr una ‘buena prendida’, esto es, que el niño tome el pezón y gran parte de la areola con la boca bien abierta”.

“Si se respeta la norma de poner al bebé al pecho dentro de la primera hora de vida se evitan muchos inconvenientes típicos de la lactancia”, insistió.

Finalmente, y acerca de otro gran mito que asegura que después del año la leche materna ya no aporta nutrientes al bebé, Carmuega aseguró que “cada vez se descubren más efectos a largo plazo de la lactancia, tanto para el niño como para la madre”.

Fuente: http://www.infobae.com/2015/07/08/1739478-con-la-leche-materna-alcanza

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