Cuando la ansiedad se vuelve un problema

Cuando la ansiedad se vuelve un problemaSentirse ansioso es una de las emociones más frecuentes, normales y esperables que puede tener un ser humano, especialmente porque se trata de su capacidad de adaptación frente a peligros, riesgos o amenazas. Sin embargo, hay momentos de la vida en los cuales la ansiedad lejos de ayudar o generar un “alerta”, complica. ¿Qué hacer en esos casos?

Si de Google se tratara, seguramente en esta época del año “ansiedad” o “trastornos de ansiedad” serían dos de las frases más buscadas. ¿Por qué? Básicamente debido a que la combinación fin de año, vacaciones y estrés hace estragos en muchos de los que día a día deben cumplir con una rutina de obligaciones.

Pero, ¿es que algunos tienen ansiedad y otros no?, la ansiedad, acaso, ¿es “patrimonio” de unos pocos?. La respuesta a ambos interrogantes es no. Por el contrario, la ansiedad es una emoción básica, seguramente de las más frecuentes, y una de la que acompaña tanto a mujeres como hombres y jóvenes –cada vez más- a lo largo de toda la vida.

“La ansiedad es una respuesta emocional o un conjunto de respuestas adaptativas ante peligros, riesgos y amenazas, que tiene el objetivo de protegernos. Así, ante un peligro o amenaza, se manifiesta mediante un conjunto de respuestas fisiológicas, cognitivas y conductuales, que pueden influirse unas a otras. En definitiva, está considerada una respuesta normal ligada al instinto de conservación”, expuso al ser consultado el Dr. Jorge Alejandro Paparatto, médico Psiquiatra, integrante del Staff de Psiquiatría del Hospital Universitario Austral (HUA).

De esta forma vemos que la ansiedad tiene una función muy importante relacionada con la supervivencia, al igual que el miedo, la ira, la tristeza o la felicidad.

“Sin embargo, la vida puede verse afectada cuando sobreviene quizás la principal diferencia entre la ansiedad normal y la patológica: la ‘gestación’ de la segunda de ella en valoraciones irreales de amenaza. Ocurre que cuando la ansiedad es leve produce una sensación de inquietud, intranquilidad y zozobra; mientras que cuando es muy severa puede llegar a paralizar al individuo y transformarse en pánico, cuando se está en presencia del miedo intenso”, agregó el especialista.

Por otro lado, mientras la ansiedad normal se presenta en episodios de intensidad leve o media y duración limitada, y siempre ante estímulos previsibles y comunes que generan un grado de sufrimiento y limitación de la vida cotidiana acotado; la ansiedad a niveles patológicos se caracteriza por los episodios reiterados, con intensidad alta y duración excesiva y con alta y desproporcionada reacción frente a la amenaza. Esto, sin dudas y por el contrario, provoca gran sufrimiento en la vida diaria.

“Entre los síntomas más frecuentes de la ansiedad, que está íntimamente ligada al estrés dado que de hecho comparten la gran mayoría de los signos característicos, se cuentan la falta de aire, los ahogos, la taquicardia, los temblores en las extremidades, la sensación de pérdida de control, la transpiración, las náuseas, el insomnio, los sobresaltos, la rigidez o debilidad muscular y la dificultad para comunicarse”, completó el Dr. Paparatto.

¿Qué es un trastorno de ansiedad?

“Trastorno de ansiedad es un término general que abarca diversas formas de un tipo de enfermedad mental, caracterizada por el miedo y la ansiedad anormal y patológica. El pánico está englobado dentro de los trastornos de ansiedad”, explicó el Dr.

Actualmente, se considera que el 50% de las personas que consultan en servicios de Atención Primaria presentan síntomas ansiosos y/o depresivos, aunque la mayoría no cumple con los requisitos que se necesitan para que constituya una verdadera patología.

No obstante, se estima que un 20,5% o más de la población mundial sufre algún trastorno de ansiedad, generalmente sin saberlo.

“También estamos en presencia del incremento de la aparición de ataques de pánico en adolescentes y adultos jóvenes. La cuestión aquí es si se trata de mejores diagnósticos, o si se da algo así como un ‘contagio psicológico’”, reflexionó Paparatto.

Debido a que la ansiedad también puede convertirse en un trastorno de pánico, en el cual la persona cree que va a desmayarse, a morir o sufrir algún otro percance fisiológico, es importante que el cuadro sea diagnosticado a tiempo, para poder poner en marcha la batería de tratamientos disponibles.

“Hay escritos que se refieren a la medicina alternativa o complementaria, que demostró que la ansiedad, en general, responde mejor a una combinación de modalidades de tratamiento. Los cambios en la forma de vida como, por ejemplo, practicar ejercicio regularmente, dormir y descansar bien, y llevar adelante una dieta equilibrada son muy beneficiosos, más allá de que en algunos casos haya que recurrir a fármacos ansiolíticos”, completó el Dr. Jorge Paparatto.

Fuente: http://www.hospitalaustral.edu.ar/novedad.asp?iNoticia=785

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