La celiaquía afecta a 1 de cada 100 personas

Si bien durante muchos años puede permanecer en silencio, cuando el intestino delgado ya se encuentra afectado, en los adultos comienzan a aparecer síntomas como diarrea crónica, pérdida de peso, malestar abdominal y cansancio. En los niños también puede generar trastornos del desarrollo y atrofia muscular.

Buenos Aires – La celiaquía es una enfermedad latente y silenciosa que, no obstante, se calcula que en la Argentina afecta a 1 de cada 100 personas, sin que la mayoría de ellos lo sepa.

Las personas con celiaquía, muchas de las cuales están genéticamente predispuestas a padecer esta enfermedad que afecta el intestino delgado, pueden tener la mucosa intestinal normal y carecer de todo tipo de síntomas durante muchos años, haciendo una dieta completamente “normal”, con ingesta de harinas y consumiendo gluten.

El gluten es un compuesto que está presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno y es el que justamente desencadena la enfermedad y los síntomas en los sujetos predispuestos.

Los alimentos que están debidamente identificados como “libres” y que por ende pueden ser consumidos sin problemas por los celíacos- poseen en sus etiquetas el logotipo “Sin TACC”, dada la sigla de los compuestos que contienen gluten.

El gluten es un compuesto que se utiliza en la industria alimentaria para mejorar la calidad de muchos de los productos. Por eso el rotulado resulta fundamental, ya que es la única forma de identificar correctamente qué se puede comprar y qué no.

Cuando una persona con celiaquía consume algún alimento con gluten -aún cuándo esto no ocurra inmediatamente sino por acumulación- al cabo de unos días comienza a experimentar ciertos síntomas, encontrándose entre los más frecuentes la diarrea crónica, la pérdida de peso, la distensión abdominal, el dolor abdominal recurrente, el malestar y el cansancio.

Ésos son los síntomas más frecuentes en los pacientes adultos; mientras que en los niños está enfermedad puede generar trastornos del desarrollo, baja estatura, pérdida de peso, vómitos, dolor abdominal recurrente, diarrea crónica, atrofia muscular, intestino irritable y mal humor.

“En el caso de los niños, es fundamental controlar ciertos parámetros como la talla, el peso y el perímetro de la cabeza desde las primeras consultas con el pediatra, dado que ésa es la mejor forma de advertir de manera precoz ciertos trastornos relacionados con el déficit de crecimiento”, refirió el doctor Ignacio Bergadá, médico pediatra endocrinólogo, jefe de la división de Endocrinología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

En cuanto al tratamiento, los especialistas indican que en ambas poblaciones realizar una dieta libre de gluten es la única opción para prevenir los síntomas de la celiaquía y evitar el daño que se produce en el intestino delgado a largo plazo.

Esto implica “sacar del menú” el pan, el pan rallado, las pastas, la pizza, las empanadas, las tartas, las galletitas -entre las comidas- y la cerveza, en el campo de las bebidas.

Por otro lado, existen algunos alimentos calificados como “dudosos” debido a que pueden contener gluten o no, según la marca responsable de su elaboración. Entre éstos se cuentan los quesos, los enlatados, el dulce de leche, el chocolate, las papas fritas, las golosinas y los helados, además de la pasta dental. Finalmente, entre los seguros se cuentan las frutas, las verduras, la carne, el pollo, el pescado, el aceite, la miel, los frutos secos, los lácteos, el arroz y el choclo.

“Un tema que hay que tener especialmente en cuenta es el de la contaminación cruzada, que se refiere a los alimentos que son libres de gluten, pero que al estar en contacto con otros que sí poseen esta sustancia, se pueden contaminar. Es por eso que los utensilios utilizados para preparar un plato libre de gluten no se deben mezclar con los que se usaron para otros alimentos que sí contengan gluten. Por otro lado, las mesadas deben estar sumamente limpias”, expuso la licenciada en Nutrición María Fernanda Leis, integrante del Consultorio de Endocrinología y Metabolismo Dr. Eduardo Faure y equipo.

“Lo más recomendable es cocinar primero para la persona celíaca y luego, para el resto. En caso de que exista riesgo de contaminación en el horno, se puede aislar las preparaciones en papel de aluminio”, completó.

Sugerencias para comer fuera de casa:

– Cuidar que las migas de la panera no caigan en el plato.

– Si se consume jugo de frutas, siempre debe ser natural, recién exprimido y sin agregados de jugos artificiales.

– Se recomienda identificar y seleccionar previamente restaurantes que tengan un menor riesgo de contaminación cruzada como los que ofrecen carnes o pescados a la parrilla, papas cocidas, etc.

– No pedir platos potencialmente riesgosos como guisos, salsas, sopas, embutidos.

-Como postre se pueden pedir frutas frescas o flanes, siempre y cuando se elaboren sólo con leche y huevos.

-Si existen dudas con respecto a la forma de preparación de un plato o sus ingredientes, pregunte cuantas veces sea necesario o directamente no lo consuma.

Número de matrícula de los especialistas consultados:

– Dr. Ignacio Bergadá: M.N. 60. 743

– Lic. María Fernanda Leis: M. N. 3.656

Fuente: http://prosalud-news.com.ar/cables/17-02-12-celiaquia.html

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