Linfoma: tratarlo a tiempo es clave para lograr la cura

Linfoma: tratarlo a tiempo es clave para lograr la curaEl solo hecho de recibir un diagnóstico de cáncer debe resultar paralizante para cualquiera. Máxime si eso ocurre en la plenitud de la vida, entre los 15 y los 45 años. Es que el miedo paraliza. Y es exactamente lo que no hay que hacer, por más duro que resulte, tras recibir semejante noticia.

Ayer se conmemora el Día Mundial de la Concientización del Linfoma y una de las claves que destacan los especialistas para hacer frente a esta enfermedad es la detección precoz y el rápido comienzo del tratamiento.

Es uno de los cánceres menos conocidos (cerca del 95% de los diagnosticados jamás habían escuchado esa palabra) y, sin embargo, constituye la tercera causa de muerte por cáncer en los niños, la quinta en los adultos y el primer cáncer de incidencia en jóvenes. En este aspecto repercute también el gran desconocimiento sobre esta enfermedad que poseen los médicos clínicos.

Puntualmente en la Argentina, se incrementó el número de casos en los últimos años: la incidencia es de 20 a 25 casos nuevos cada 100 mil habitantes por año; quienes, conociendo sus signos y síntomas, podrían lograr un diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y así mejorar su pronóstico.

Infobae consultó al doctor Guillermo Temperley (MN 42467), director del Hospital de Oncología “María Curie”, presidente de la Fundación Argentina del Cáncer (Fundac) y oncólogo del Instituto del Diagnóstico y Tratamiento (IADT), para saber qué es el linfoma, sus tipos, tratamiento y pronóstico.

¿Qué es el linfoma? ¿Cuál es la diferencia con la leucemia?

El linfoma es el cáncer de los ganglios linfáticos, y existen tejidos linfoides en muchas partes del organismo humano.

Es un tipo de cáncer que afecta a más de un millón de personas en el mundo y se diagnostican 360 mil nuevos casos por año.

La leucemia, en cambio, es un tumor de los glóbulos blancos y su causa es desconocida, aunque existen ciertas predisposiciones, como la genética o la exposición a radiaciones. Existen cuatro tipos de leucemia: leucemia mieloide aguda, leucemia mieloide crónica, leucemia linfoide aguda y leucemia linfoide crónica.

¿Cuántos tipos hay?

Existen más de 35 clases diferentes de linfomas, ya sea Hodgkin o no Hodgkin (el subtipo más común).

Los linfomas de Hodgkin se diagnostican por la presencia de células de Reed Stemberg, que se aprecian en el estudio histopatológico del ganglio linfático extraído para realizar el diagnóstico definitivo. Estas células no se presentan en los linfomas No Hodkin.

Se diagnostican, en los EEUU, aproximadamente 9.060 casos por año y anualmente fallecen 1.090 pacientes. La causa de la enfermedad es desconocida, existe una asociación con el virus de Epstein Barr y aumenta también en los pacientes con antecedentes de mononucleosis infecciosa. En general, los linfomas No Hodgkin suelen ser más agresivos que los linfomas de Hodgkin.

El estudio de los linfomas hoy día se conoce mejor debido a la identificación de los estudios moleculares que permiten clasificar los distintos tipos de linfomas (traslocación de oncogenes). El descubrimiento de la regulación del ciclo celular, y la apoptosis (muerte celular) junto con la utilización de los anticuerpos monoclonales mejoraron el pronóstico de los linfomas permitiendo prolongar la sobreviva y disminuir la recaída de la enfermedad.

¿Hay personas más propensas que otras a padecerlo?

No hay personas más propensas que otras para padecerlo, pero puede presentarse con más frecuencia en pacientes con antecedentes de VIH y con cierta carga genética. El pico de la enfermedad puede estar entre los 15 y los 45 años.

¿Cuáles son los síntomas? ¿Ante qué señales debe efectuarse una consulta?

Los síntomas más importantes son la presencia de nódulos en región cervical, torácica e inguinal y puede cursar con un síndrome febril prolongado. También un cansancio muy fuerte.

¿La detección temprana influye en el desarrollo de la enfermedad?

La detección precoz es fundamental para iniciar, cuanto antes, la poliquimioterapia sistémica. La enfermedad puede estar presente por arriba del diafragma (músculo que divide el tórax del abdomen) o por debajo del diafragma, o bien comprometiendo ambos territorios ganglionares, en donde el pronóstico no es tan favorable.

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento consiste en la aplicación de poliquimioterapia sistémica utilizando drogas citostáticas y anticuerpos monoclonales. De acuerdo con los resultados, si la respuesta no es completa, se utiliza una segunda línea de tratamiento con otras drogas citostáticas asociadas o con radioterapia, y en caso de persistir la enfermedad, el paciente debe someterse a un trasplante de médula ósea.

¿Tiene cura? ¿De qué depende?

En general la enfermedad tiene cura, siempre y cuando se realice una detección precoz y el estado funcional del paciente sea bueno para poder soportar los tratamientos indicados.

Aproximadamente, la curación de los linfomas de Hodgkin pueden estar alrededor del 80-90% mientras que el de los linfomas no Hodgkin entre el 10-20%. Siempre se debe tener en cuenta el estadio de la enfermedad. Cuando la enfermedad es asistida en los estadios tempranos, estos porcentajes pueden cambiar.

¿El trasplante de médula es una opción cuando la enfermedad, tras una remisión, vuelve?

El trasplante de medula ósea es una opción favorable cuando se recae en la enfermedad y suele ser muy importante el período libre de enfermedad. A mayor período libre de enfermedad (meses o años), suele tener mejor pronóstico.

Fuente: http://www.infobae.com/2013/09/13/1508692-linfoma-tratarlo-tiempo-es-clave-lograr-la-cura

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