¿Por qué algunos se enferman más que otros?

De acuerdo con los especialistas, existen diversos factores que pueden afectar negativamente al sistema inmunológico haciéndolo más débil y, de este modo, más propenso al desarrollo de diversas enfermedades.

Para tener un organismo fuerte es necesario incorporar ciertos hábitos saludables y evitar aquellos que no lo son. Se pueden enumerar seis agentes principales que influyen de manera negativa en el sistema inmunológico: el stress crónico, la edad, las toxinas, el sedentarismo, la deficiencia nutricional y el cansancio.

“Los efectos del stress crónico, tanto físico como psíquico sobre el funcionamiento del sistema inmunológico, están mediados por distintas hormonas, como son los glucocorticoides y catecolaminas. Esto es adrenalina que se libera por la glándula suprarrenal ante una situación de stress y noradrenalina, liberada en las terminales nerviosas simpáticas que inervan los órganos del sistema inmunológico. Una activación prolongada de dichos sistemas produce un efecto inmunosupresor ya que disminuye la producción de anticuerpos y la actividad de algunas células del sistema inmunológico, produciendo un incremento en la susceptibilidad de contraer enfermedades infecciosas”, explicó el doctor Gustavo Marino, Jefe del Servicio de Alergología e Inmunología Clínica del Hospital Austral. El especialista aclaró que, de afectar también a otras respuestas del sistema inmunológico, aumenta la susceptibilidad a determinadas enfermedades como alergias, enfermedades cardiovasculares y autoinmunes.

En referencia al segundo factor, “ edad” y al igual que el resto de las funciones del organismo, el sistema inmunológico disminuye su actividad a medida que envejecemos. De acuerdo con el Dr. Marino, esto se relaciona con la disminución de la función de las células del sistema inmunitario que ya no responden tan rápida y eficazmente contra los enemigos potenciales. Asimismo, cabe aclarar que los recién nacidos tienen un sistema inmune inmaduro durante los primeros meses de vida, dejándolos vulnerables a las enfermedades.

En tercer lugar, se considera a las toxinas como factores especialmente perjudiciales. La exposición excesiva a sustancias tóxicas produce un efecto dañino sobre la función inmune. En este sentido, nuestro entorno contiene numerosas sustancias que, consumidas a niveles elevados, contribuyen al debilitamiento. Algunos ejemplos son: ciertos medicamentos, el tabaco y la ingesta de alcohol. Los especialistas afirman que se ha demostrado que las toxinas afectan a las células del sistema inmunológico, reduciendo su actividad.

En cuarto lugar, se encuentra el sedentarismo. “La falta de actividad física reduce la velocidad de la limpieza de ciertas toxinas y productos de desecho generados por nuestro propio organismo como parte de nuestro metabolismo normal”, explicó el Jefe del Servicio de Inmunología.

La deficiencia nutricional es el quinto agente perjudicial para el sistema inmune. “Nuestro sistema no funciona correctamente cuando las vitaminas esenciales y los minerales se encuentran por debajo del nivel óptimo”, aclaró el doctor. En línea con este punto, se afirma que las mejores vitaminas son la vitamina A, C o E, ya que son una buena fuente de antioxidantes, lo que aumentará el funcionamiento del sistema inmunológico. A su vez, los minerales zinc y selenio también ayudan a fortalecerlo.

La falta de descanso suficiente es el sexto agente perjudicial. Cuando dormimos, se produce una reparación y se crean células nuevas en todos los sistemas del cuerpo, incluyendo al sistema inmunológico. El cansancio disminuye la actividad de algunas células inmunológicas.

La recomendación es lograr conciliar sueños reparadores y profundos los cuales permiten que nuestro cuerpo produzca hormonas de crecimiento, que estimulan al sistema inmunológico.

¿Cómo mantener el sistema inmunológico sano y activo?

De acuerdo con el staff de especialistas del Hospital Austral, la alimentación balanceada permite cuidar nuestro sistema inmune. Se ha demostrado que una mala nutrición lo debilita progresivamente, por ejemplo, la falta de nutrientes como las proteínas disminuye la formación de anticuerpos y moléculas que participan en nuestro sistema de defensa.

La vacunación es otro aspecto que ayuda a nuestro sistema inmune a ser eficiente. Tener completo el esquema de vacunación estimula la generación de anticuerpos que sirven a la eliminación de microorganismos.

A su vez, la realización de ejercicio moderado y diario refuerza nuestro sistema inmunológico, estimulando la movilización de los glóbulos blancos que influyen en el combate contra bacterias y virus.

Como se mencionó anteriormente, el estrés puede generar diferentes efectos inmunológicos predisponiendo al contagio de enfermedades infecciosas. Por lo tanto, la recomendación general es llevar una vida saludable, con una dieta balanceada, ejercicio frecuente y medidas antiestress ayuda a tener una fuerte inmunidad.

¿Cómo combatir las alergias sin tomar medicamentos?

El polvo casero, detonante alérgico más común en la vida de una persona, es el resultado normal de la descomposición de fibras y otros materiales que se encuentran en el ambiente interior (ácaros, escamas y pelos de animal, fragmentos de insectos, cenizas, hongos, etc.). El polvo hogareño es bastante complicado de eliminar, a pesar de la constante limpieza. “No sacudir cortinas o mantas, ya que el polvo puede quedar en suspensión varias horas y producir alergias respiratorias, y limpiar con paños húmedos pisos y superficies de muebles”, recomienda el especialista en Alergología.

En lo referente a los hongos, los conteos de esporas suelen arrojar cifras más altas durante los meses de verano. Por lo tanto se recomienda: evitar ambientes húmedos y ventilar las habitaciones. Tener en cuenta que los ambientes soleados disminuyen la formación de hongos. Si existiera en la paredes manchas de humedad se recomienda la limpieza con cloro (con la protección ocular y respiratoria correspondiente).

Por otro lado, el polen es una de las sustancias que, al ser producida por las plantas, puede detonar o “despertar” los síntomas de la rinitis alérgica y el asma. Hay que tener en cuenta que la severidad de los síntomas alérgicos detonados por polen depende de la medida numérica, pero también del tipo de gránulos que se considere, y que varía según las diferentes regiones del mundo

La lluvia puede limpiar temporalmente el aire; pero también servir como “atrapadora de pólenes” sobre todo cuando ocurren tormentas clásicas de verano o de primavera.

El clima cálido y seco aumenta la polinización; el templado y frío la reduce.

La “media mañana” y el comienzo de la tarde son los momentos del día de mayor concentración de polen, sus gránulos viajan a grandes distancias (incluso a más de 200 km), de manera que la “fuente” de los síntomas puede ser originaria de un lugar muy lejano. Por todo lo mencionado se torna difícil evitar el contacto con los pólenes.

Entonces, para minimizar el riesgo de desarrollar síntomas en los días en que se sabe que hay alta concertación de una determinada sustancia se puede tratar de evitar el acercamiento a dichas plantas o en caso que el primer consejo sea impracticable, se debe tomar medicación para reducir el impacto de los síntomas en la vida cotidiana.

Fuente: http://www.hospitalaustral.edu.ar/novedad.asp?iNoticia=769

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