Ser padres aumenta la ansiedad en los hombres

Si bien desde lo biológico un hombre es padre desde el momento en que su mujer queda embarazada, la realidad marca que a muchos les cuenta conectarse con esa situación en primera instancia. Algunos inclusive después del nacimiento del bebé siguen sin poder encontrar su lugar. El rol de la mujer y la contención son claves en este camino.

Los tiempos cambiaron, y al igual que ocurre con las mujeres, la paternidad llega cada vez más tarde.

Esa situación hace que el acostumbramiento al nuevo escenario requiera de un mayor esfuerzo. Se trata de una cuestión que los especialistas explican desde la lógica: cuantos más años sin hijos pasaron, más se siente el cambio.

Por otro lado, los hombres, a diferencia de las mujeres, no cuentan con la posibilidad de llevar al bebé en el vientre, condición que sin dudas favorece la conexión y genera un vínculo mucho más estrecho e inmediato.

Por estas razones, es posible que ante la inminente llegada de un hijo un hombre sienta ansiedad, una mezcla de alegría y angustia, nervios e inclusive la sensación de no hallarse en su rol.

Todo esto no tiene nada que ver con que el hombre asuma, aparentemente sin problemas ni objeciones, la responsabilidad de llevar adelante ciertas tareas que antes eran exclusivas de las mujeres y ahora son compartidas, por ejemplo alimentar, bañar o vestir a los chicos, así como también jugar con los bebés o cambiarlos.

“Cuando un hombre se convierte en papá, por lo general tiende a ponerse ansioso, más aún si se trata de alguien que naturalmente es propenso a sufrir ansiedad o ser temeroso. La raíz de esta emoción se encuentra en la toma de conciencia respecto de la propia responsabilidad, pero también al rol que se juega en la vida de esta personita que es completamente dependiente”, comentó la licenciada Gabriela Martínez Castro, directora de Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA).

Sin embargo, más allá de la personalidad de cada hombre, hay dos factores que siempre influyen en cómo ellos se sienten frente a la paternidad: el rol de las mujeres, sus parejas y madres de los bebés, y la edad.

En cuanto al primero, si bien la mujer también está centrada en su rol de madre, es importante que sepa darle lugar al hombre, que busque las maneras de involucrarlo en el embarazo primero y en el día a día del bebé después.

En este sentido, saber delegar y también organizar momentos o salidas exclusivas de padre e hijo es fundamental, porque de esa forma el hombre comprende que nadie más hará las cosas si no las hace él.

Por otro lado, en relación a la edad, se sabe que cuanto más grandes son tanto la madre como el padre de un bebé, mayor es la posibilidad de desarrollo de trastornos de ansiedad, en parte debido al famoso “reloj biológico”.

Cuando la paternidad llega después de los cuarenta años, es una situación que encuentra al hombre también experimentando determinados cambios físicos y hormonales que dificultan su capacidad de encontrarse rápidamente en su nuevo rol.

Por último, consignó la licenciada Martínez Castro, “es importante trabajar sobre el desarrollo de la ansiedad, fundamentalmente porque un hombre ansioso e híper temeroso puede influenciar a los chicos en ese sentido. Sabemos que tener un hijo es algo maravilloso, auque obviamente no todas las personas reaccionan igual frente a esa situación. Para aquellos a los que se les hace cuesta arriba hay múltiples opciones de abordaje y tratamientos”.


Número de matrícula de las especialistas consultadas:

– Lic. Gabriela Martínez Castro: M.N. 18.627

Fuente: Diario Pro-Salud News

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