Todo sobre la angina de pecho

Todo sobre la angina de pechoIdentificado como “la antesala del infarto”, este cuadro puede presentarse como dolor “en la zona de la corbata”, aunque también con síntomas mucho menos precisos y específicos. Por eso, los especialistas hacen foco en la importancia de concurrir al médico ante la presencia de molestias, sobre todo cuando existen factores de riesgo.

Angina de pecho es la denominación que la cardiología clínica le da al dolor precordial, es decir aquel que se siente en la cara anterior del tórax, preferentemente en la “zona de la corbata”, y que es provocado por una falla en la irrigación de la circulación coronaria.

“Más sencillamente, lo que ocurre en una angina de pecho es que las coronarias, que son las arterias encargadas de proveer de sangre al corazón, no pueden cumplir en forma eficaz su función porque están enfermas; y dado que el corazón es un órgano que no puede detener su marcha, al continuar trabajando sin el aporte de sangre necesario sufre lo que se denomina ‘isquemia’ y se expresa por el dolor en el pecho, identificado como `angina´”, explicó el Dr. Alejandro Hita, director del Instituto de Cardiología del Hospital Universitario Austral (HUA).

Aunque todas las personas están expuestas a padecer una angina de pecho, es claro que existen algunas con una mayor predisposición. Entre éstas se cuentan quienes presentan ciertos factores de riesgo.

¿Algunos de ellos? “Los que podríamos enumerar como los siete más importantes: el tabaquismo, la alteración de las grasas (colesterol y triglicéridos), el estrés, la diabetes, la vida sedentaria, la hipertensión y la obesidad”, identificó el especialista.

Complicaciones derivadas del cuadro

La principal consecuencia de la angina de pecho es que el paso siguiente de esta enfermedad es el infarto agudo de miocardio.

“Así, podríamos considerar a la angina de pecho como un aviso de la enfermedad coronaria, pero también como ‘la’ oportunidad de realizar una consulta a tiempo para evitar exponernos al grave cuadro de infarto que tiene serias consecuencias ya que, a diferencia de la angina, el infarto implica la muerte de una parte del musculo cardiaco, debido a la falta de irrigación”, señaló el Dr. Alejandro Hita.

El porcentaje de personas que luego de una angina de pecho evolucionará a un infarto es muy variable ya que hay distintos tipos de angina de pecho; y de acuerdo a ello diferentes porcentajes de evolución al infarto.

“No obstante, lo más importante es consultar al médico –cardiólogo- ante la presencia de los primeros síntomas para que el especialista pueda evaluar si existe riesgo de padecer un infarto”, completó el especialista del HUA.

Vale aclarar que no siempre experimentar dolor en la zona del precordio implica que el origen sea coronario, pero esta interpretación debe realizarla un profesional, así como también la solicitud de estudios complementarios pertinentes.

“Por otra parte, los dolores no siempre son precordiales y pueden manifestarse en otras partes del cuerpo como la mandíbula (tipo dolor de muelas), los brazos, los codos y las muñecas. Estos dolores suelen ser de carácter opresivo, y se acompañan en algunas oportunidades de síntomas como transpiración fría, nauseas y lagrimeo, entre otros”, refirió Hita.

Dado que muchos de estos dolores se presentan a diario por otras causas, resulta imprescindible la consulta, para establecer el enfoque clínico que varía si se trata de un paciente joven, deportista y sin factores de riesgo, o de un señor de 55 a 60 años estresado con múltiples factores de riesgo.

Algunas claves para prevenir el infarto

Las cuestiones o cuidados que pueden contribuir a evitar que se desarrolle un infarto son las mismas que para disfrutar de una vida sana y longeva.

“El adecuado control de los factores de riesgo, el tener una alimentación adecuada y una dieta balanceada, evitar las grasas poli insaturadas, no fumar, estar en peso, realizar ejercicio, controlarse periódicamente y aún desde la juventud los parámetros de laboratorio como el azúcar y las grasas, la realización de ejercicio en forma regular, controlarse y conocer nuestros valores de presión arterial y por supuesto cumplir con el control clínico anual”, finalizó el Dr.

“El desafío de la salud es de toda la familia y se inicia desde antes de nacer, en el vientre materno. Éste sólo culmina cuando hemos dejado este mundo; y la herramienta básica para llevarlo adelante es la educación, que es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros”, completó el especialista.

Contacto:

*Dr. Alejandro Hita

Director del Instituto de Cardiología

Hospital Universitario Austral

AHITA@cas.austral.edu.ar

Fuente: http://www.hospitalaustral.edu.ar/novedad.asp?iNoticia=848

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